Cursos de formación de profesores de ELE de corta duración: ¿útiles o no? | profesoresdeele.org

En el pasado Foro Internacional del Español (FIE 2.0), en una de las charlas a las que pude asistir, surgió la pregunta de si los cursos para profesores de ELE de “pocas horas” podían ser de alguna utilidad. La respuesta que pude escuchar –que este tipo de cursos no sustituyen nunca a una titulación universitaria- me pareció que, aunque correcta, se quedaba un poco corta: falta mucha información en ella, información que creo que es importante poner de relieve (sí, José, ya sé que hubiera sido mejor responder entonces y establecer un diálogo sobre el tema, pero tardé en reaccionar, lo siento…). La cuestión no es tanto si estos cursos sustituyen o no a una filología universitaria: es evidente que no lo hacen – tampoco lo pretenden -; la cuestión es si estos cursos pueden resultar útiles para alguien que no pueda hacer una carrera universitaria, sobre todo de cara a buscar empleo como profesor de español. Y la respuesta, categóricamente, es sí: pueden, y lo hacen ya a diario, de hecho.

El reconocimiento de los títulos que otorgan estos cursos es variable, dependiendo fundamentalmente del criterio del receptor (el organismo o institución que busca profesor de español). Es cierto que algunos tipos de receptores son impermeables a cualquier titulación no oficial o universitaria, pero hoy día es tan grande el espectro de receptores –universidades, institutos, liceos, gymnasiums, escuelas oficiales y no oficiales, academias privadas, etc.–, y tan grande la demanda de profesores de español, que uno se encuentra con que las entidades que finalmente admiten estos otros títulos terminan siendo muchas más de las que en principio se hubiera podido esperar.

También la receptividad depende, como es lógico, de la calidad y los avales que transmitan los certificados, pero lo que es innegable es que hay dos tipos de personas que pueden hacer estos cursos: las que no tienen nada y las que tienen ya otros títulos relacionados con la materia, incluso una carrera universitaria. A los primeros, un curso así los catapulta a un nivel superior, el de tener ya algo, y por tanto a poder ser admitidos en un buen número de escuelas de todo ese espectro demandante del que antes hablaba. A los segundos, por enriquecer su currículo, el certificado les otorga un valor añadido y con ello más opciones a la hora de competir con otros candidatos por un puesto de profesor de ELE.

En definitiva, y coincidiendo con lo que el ponente (José Rubio, @EducaSpain), subrayaba machaconamente, la consigna es clara: “formación, formación y formación”. De la forma que sea, formación.

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1 comentario

  1. Maria del Rosario Loyola Romo

    Estoy totalmente de acuerdo, si para cualquier ámbito del conocimiento se requiere formación, para este campo específico de la enseñanza de nuestro amado ESPAÑOL es IMPRESCINDIBLE. La FORMACIÓN es imprescindible porque coprotagonizan dos procesos, o mejor dicho tres: el PROCESO LINGÜÍSTICO, el PROCESO COMUNiCATIVO y el PROCESO ENSEÑANZA APRENDIZAJE…

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